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Recuerdo el día que conocí a Tu Mero Mole...
Era un día lluvioso y frío.
Yo llevaba una chamarra de piel para protegerme de la lluvia. Él llevaba un poncho y sombrero...

Su mirada era dura, durante unos momentos pensé que estaba estreñido...

Con el tiempo -y su plática- aprendí que en realidad estaba tratando de doblar cucharas con la mente. Y lo que es mejor, casi todo el tiempo lo intenta.
Por eso cuando supe que Tu Mero Mole estaba haciendo campaña, no dudé ni un segundo en apoyarlo. Sé que cuando gane la elección, me enseñará a doblar cucharas con la mente.
NB. En realidad no recuerdo cuando comencé a leer a Tu Mero Mole, pero eso no importa: voten.
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Recuerdo el día que conocí a Tu Mero Mole...
Era un día lluvioso y frío.
Yo llevaba una chamarra de piel para protegerme de la lluvia. Él llevaba un poncho y sombrero...

Su mirada era dura, durante unos momentos pensé que estaba estreñido...

Con el tiempo -y su plática- aprendí que en realidad estaba tratando de doblar cucharas con la mente. Y lo que es mejor, casi todo el tiempo lo intenta.
Por eso cuando supe que Tu Mero Mole estaba haciendo campaña, no dudé ni un segundo en apoyarlo. Sé que cuando gane la elección, me enseñará a doblar cucharas con la mente.
NB. En realidad no recuerdo cuando comencé a leer a Tu Mero Mole, pero eso no importa: voten.
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3 comentarios:
¡Voten!
Ya lo puse en mi bló :)
Doblar cucharas con la mente es un ejercicio cansadísimo para el estómago y los intestinos... Por eso existe la gastritis.
Gracias, muchas; hartas.
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